18 junio 2006

DOS RESEÑAS MÁS

Lupus #2
Frederik Peeters
92 págs. B/N. 15 €
Astiberri
Rústica con solapas









Siempre me chocó el comentario "no es una historia de ciencia-ficción al uso". Yo es que creo que nunca sabré cuál será aquella historia que sea al uso. Lupus tiene naves, persecuciones, anarquistas, una suerte de e-mails que surcan galaxias, especies inusitadas, sin hablar de la típica historia de hija de aristócratas que se quiere escapar de casa y ve la oportunidad jugándosela a un pobre infeliz que no sabe cuál es su papel en el mundo.

Y, ¿por qué no es una historia de ciencia-ficción al uso?

¿Quizá por un ritmo pausado, que indaga en los personajes, mostrándonos sus inquietudes, su desesperación, su lucha interna mientras se ven en situaciones adversas? ¿Porque juega con mundos increíbles que sirven para criticar la muerte del idealismo, que sirve para mostrar que el 68 fue una ensoñación creada por unos anarquistas demasiado naïve que ya no tienen su sitio tras el completo advenimiento del capitalismo? ¿Quizá por la expresividad de las viñetas de Peeters, que cumplen con exactitud "una imagen vale más que mil palabras"? Pero señores, ¿qué novelas de ciencia-ficción se han leído ustedes?

Porque yo como lector de ciencia-ficción, creo que Lupus no desluce si lo ponemos después de Pórtico de Pohl, o la última de Iain M. Banks. Y sí, es una historia de ciencia-ficción al uso que coge lo mejor de cada casa: el ritmo pausado, la introspección y la riqueza del cómic europeo, con la reflexión sobre el género humano, crítica y manifestación actual en mundos futuros de la ciencia ficción.

Probablemente, una de las mejores series que se están publicando en estos momentos.

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La Cofradía del mar #1 - Punto Base
Nancy Peña
Color de Jean-Marie Jourdane y Miss Gally
48 págs. Color. 12 €
dibbuks
Cartoné






Fantasía. Animales antropomórficos. Piratas. Aire renacentista. La propuesta de Nancy Peña es innovadora porque mezcla bastante bien todo lo que hemos visto en el cómic europeo actual... De hecho, uno no puede evitar acordarse de ciertos autores que venden tebeos como churros con propuestas similares. Pero las similitudes acaban ahí.

La cofradía del mar es una historia contada en clave de leyenda, situada en un universo donde, en tierra, la raza y los ropajes que uno viste le dan a uno el estatus social; pero en el mar aprendemos que todo esto es muy diferente. La historia comienza con una pobre mujer entrada en años que se ve envuelta en un lío al no encontrarse en su casa durante el toque de queda. Nerviosa, decide acabar con sus problemas metiéndose en uno mayor: acaba con el policía que le está escribiendo en su casa un informe sobre la infracción que ha cometido. Su hijo, un mestizo, se ve envuelto en todo el tinglado y ambos intentan huir; el hijo lo consigue, mientras que la madre es encarcelada. Poco a poco nos adentraremos dentro del mundo creado por Nancy Peña mediante los ojos del mestizo, y una vez acabado el álbum uno se queda con muchas ganas de más.

Resulta curiosa la manera en que transcurre la acción; sin ser deliberadamente frenética, es un pasapáginas y cuando te quieres dar cuenta, te has acabado el cómic. Como buena historia de aventuras, tiene sus dosis de misterio, sus dosis de pausa y sus dosis de acción; todo bien delimitado y como ya he dicho antes, muy fluido. El universo que construye Nancy Peña es delicioso, con una tradición popular que harán las delicias de todos aquellos amantes de las historias antiguas con sabor mitológico (hablo del inciso sobre los ordragones incluido en este primer álbum). Además, el dibujo de Nancy Peña se ve bien combinado con el color de Jean-Marie Jourdane y Gally, que saben manejar bien las escenas nocturnas combinando con aquellas más sosegadas y diurnas.

La cofradía del mar no será el tebeo del año, pero sí es una lectura amena y bien ejecutada. Tiene las carencias de todo primer álbum, que falta historia para dar pie a una opinión mejor formada, pero de momento la historia va viento en popa.

1 comentario:

Alfred dijo...

Oh, bueno, probablemente quienes digan que "Lupus" "no es un cómic de ciencia-ficción al uso" sean los mismos que llevan toda la vida de Dios diciendo que "Watchmen" no es un cómic de superhéroes sino de... uh... política ficción. Sí, eso.

Cosas de los complejos, en fin, que parece que en cuanto algo es bueno ya no puede rebajarse a ser una "simple historia de género".

Un saludo.