25 junio 2007

LA MALDICIÓN DEL PARAGUAS.

LA MALDICIÓN DEL PARAGUAS
Lewis Trondheim
Rústica con solapas. 128 pág. Color. 16 €
Ediciones Sins entido

Hace ya muchos años descubrí algunas historietas de Lewis Trondheim en las páginas de la desaparecida Nosotros Somos Los Muertos, posteriormente Norma publicaría la primera entrega de la serie de fantasía La Mazmorra, dibujada por él mismo y escrita a cuatro manos junto a su amigo Joann Sfar, y ya desde el primer momento me enamoró su estilo de dibujo. Algunos años más tarde Astiberri publicó, en uno de sus primeros lanzamientos, el libro Mis Circunstancias, obra autobiográfica en la que Trondheim narraba alguno de sus viajes, contaba pasajes de su vida o de su trabajo y sobre todo daba rienda suelta a sus neuras, manías y obsesiones. Después llegarían los álbumes de Lapinot y muchas más obras junto con otros autores, o en solitario, de este prolífico y productivo autor.
En la misma línea autobiográfica de Mis Circunstancias, nos llega ahora de la mano de Ediciones Sins Entido La Maldición del Paraguas, primer álbum de Les Petits Riens (o Las Pequeñeces como se ha traducido aquí), la serie de historietas autobiográficas de una página que Trondheim publica en su web a modo de blog gráfico.
A primera vista La Maldición del Paraguas pudiera parecer una continuación de Mis Circunstancias, pero se diferencia de ésta en que las historietas son mucho más sencillas y menos elaboradas que las aparecidas en su obra anterior, en las que el autor profundizaba en sus reflexiones y en sus pensamientos, mientras que en ésta última prácticamente la mayoría de las historias son anécdotas cotidianas ligeras y en ocasiones muy divertidas, en las que Trondheim busca la complicidad del lector.
De todas maneras, que no se preocupen aquellos que disfrutaron con la lectura de Mis Circunstancias, ya que en esta obra tendrán la posibilidad de reencontrarse con el mismo Lewis, aquel personaje gruñón, hipocondríaco, obsesivo, supersticioso, infantil y bromista que descubrimos en las páginas de aquel excelente tebeo autobiográfico.
En esta nueva obra, el autor nos cuenta con gran maestría y simplemente con apenas tres o cuatro viñetas un puñado de anécdotas intranscendentes de su vida y consigue hacerlas interesantes y entretenidas para el lector, que seguramente se verá reflejado en muchas de ellas.
Por las páginas del libro veremos desfilar a su mujer y a sus hijos, sus gatitos recién adoptados, sus amigos y sus compañeros de profesión: Joann Sfar, Christophe Blain, Manu Larcenet y hasta el mismísimo Moebius, entre muchos otros. Todos ellos compartirán protagonismo y anécdotas con Lewis en este divertido libro.
En cuanto a la edición por parte de Sins Entido, como ya es habitual en todas sus publicaciones, es excelente, con un papel de alto gramaje, buena reproducción y una tipografía que se asemeja a la letra manual del autor.
Aquellos lectores que sean seguidores de la obra del autor seguramente ya tengan el libro en su poder, así que me ahorro el recomendárselo, pero para aquellos que aún no se hayan acercado a la obra de este prolífico autor les invito a que le den una oportunidad con éste recomendable libro. Seguro que no se arrepentirán.

4 comentarios:

delon dijo...

Como bien dices, descubrí este comic a raíz de la Mazmorra, pero es una verdadera gozada......

Magnífica reseña por cierto ;)

javi dijo...

De acuerdo contigo, delon, una gozada.
Ahora a esperar que Astiberri publique el Más Circunstancias y Sinsentido siga con estas "Pequeñeces".
Y a ver si alguien se anima con los Carnets de Trondheim, que son muy bonitos.

Ah y gracias por tu comentario sobre la reseña.

Anónimo dijo...

Plenamente de acuerdo y es que se puede hacer humor autobiográfico con clase, sin caer en sentimentalismos de culebrón ni en atormentados recuerdos de adolescencia. En fin, un comic que te da un respiro.

Javier A. dijo...

Anónimo, ahí le has dado... Acabo de leer Nunca me has gustado y me ha parecido un comic bastante flojito, y es como tu dices.
En el lado contrario tenemos a autores como Crumb, Joe Matt, Boldú o el mismo Trondheim con sus tebeos autobiográficos contados con humor.